Hugo Cancio: Un provocador profesional.

lunes, 6 de diciembre de 2010



Nuestros abuelos dirían con esto del "intercambio cultural" aquello de "vuelve la mula al trigo".

Mucho se ha hablado de esto. El llamado intercambio existe entre algunos artistas reciclados norteamericanos que desde los más remotos estados viajan a Cuba, pero, con excepción de los mediocres Juanes, Bosé y Cucú, ningún viaje se ha originado desde Miami. Sin embargo, los artistas de la Isla que vienen a USA, todos vienen a recalar a Miami y no a los Estados donde viven los norteamericanos que los visitan.

No quiero decir que en Miami se reciben de igual manera todos los artistas de la Isla, algunos vienen actúan y si no fuera que van a hacer sus promociones a la televisión de Miami, nadie se percataba de su presencia.
Pero hay otros que por su labor política desde los escenarios de la Isla, si son considerados personas indeseables para la mayoría de los cubanos de miami. Un Candido Fabré que le improvisa elogios a Fidel y Raúl o un Juan Formel que desde cualquier ámbito siempre deja claro su abyección y su compromiso con la dictadura no dejan de causar una profunda repugnancia en el medio miamense y ni habl;ar de Silvio Rodriguez.

Pero, tanto la dictadura como el gobierno norteamericano que coquetea con esta situación, los propios artistas cubanos, muchos de ellos jóvenes no son la causa principal del problema en lo que respecta a Miami. Estoy seguro que estos payasos viajan a los cuarentaynueve estados restantes y en Miami, ni se comenta, pero el venir al centro del exilio si se considera una provocación.

En Miami, hay alguien que considero es el problema mismo, y es el caso de Hugo Cancio.
Este personaje,ha quedado sin recursos ante muchos que han debatido el asunto con él. Recientemente el controversial peruano Jaime Bayly le dió una lección de civismo, Patterson de mil maneras le ha fundamentado el error de su proceder, pero él, lejos de reflexionar, insiste en gestionar la entrada en Miami de los más repudiables personajes, incluso aunque tenga que regalar entradas entre activistas extranjeros y cubanos para conseguirse algún público, y además permitiendo a esos artistas hacer su labor política en los propios escenarios, como es el caso de Silvio Rodriguez.

El propio Cancio propugna que ese no es su medio de vida, por lo que no es una necesidad económica. Alardea que él es conocedor de la verdadera realidad cubana, porque él viaja a la Isla, como si para saber lo que pasa en la Luna el hombre hubiera tenido la necesidad de viajar a la misma. Lo que denuncian los periodistas independietntes desde hace décadas, parece que para Cancio no refleja la realidad.

Entonces, para no darle muchas vueltas a este asunto, la situación de estas indeseadas visitas de los alabarderos culturales de la dictadura, el problema real creado en Miami con esto, sólo tiene un nombre. Hugo Cancio, es el problema.
Este específico problema no es la dictadura, ni siquiera los propios artistas politiqueros, el problema sin llamarse a engaño se llama Hugo Cancio, su presencia en la comunidad y en las pantallas de televisión de Miami son una ofensa al cubano digno del exilio.Definitivamente, no le veo otra justificación a su conducta que el simple hecho de ser un provocador nato que actúa de acuerdo a una agenda muy bien definida.Creo que si no fuera por Hugo Cancio, la distancia entre Cuba y el exilio, sería mucho más corta.

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